LA SEGURIDAD, UNA PRIORIDAD

LA SEGURIDAD, UNA PRIORIDAD

Línea Política…3 de diciembre del 2018…

Agustín Contreras Stein.

 

YA SE ha informado. Apenas toma las riendas del país y Andrés Manuel López Obrador, ya comienza a enfrentarse con las consecuencias más duras y crueles que se generan con la proliferación de la violencia en todo el territorio nacional.

Nadie le dijo al Presidente, que la atención a esta prioridad de su gobierno, fuera fácil. El lo sabe perfectamente bien, no tan solo por conocer de frontera a frontera todo el país, sino por las altas repercusiones que ha tenido este fantasma social, incluso, en el aspecto electoral.

AMLO, recorrerá toda la semana al territorio nacional y lo hará, según se sabe, para conocer de cerca los enormes problemas que padece. Sin embargo, en bien sabido que la inseguridad, es el principal fenómeno que esta deteniendo el crecimiento de la nación. No es, exactamente, que el modelo político que se siguió en los recientes años, el que haya fallado totalmente, pues en cualquier forma de gobierno, un problema de la naturaleza que nos ocupa, frena, indudablemente, las acciones gubernamentales y la de los propios mexicanos que luchan por salir adelante.

Se ha hablado de todo, es decir, magnos proyectos de desarrollo, como el tren maya, el mismo aeropuerto de Santa Lucía, que no será cualquier cosa, sino una obra de grandes dimensiones, quizá igual o más que el propio Aeropuerto de Texcoco, ya cancelado, pero poco se ha planteado la solución de la violencia en nuestro país.

Es cierto que este no será uno de los grandes problemas de México, que puedan resolverse de la noche a la mañana, pues lo mismo le sucedió a los tres más recientes gobiernos que ha tenido el país, es decir, se han visto obligados a combatirlo permanentemente, al grado de utilizar al ejército, la más respetada de todas las instituciones que tienen que ver con la seguridad nacional, para poder enfrentar con más fuerza este fenómeno social, pero que aún así, el propio ejército se ha visto rebasado por los mismos grupos del crimen organizado, pues en una lucha que lleva por lo menos doce años, nada se ha conseguido y al contrario, se da cuenta todos los días del incremento de los índices violentos.

Apenas, como ya hemos comentado, López Obrador, toma el mando del país y ya se sabe de los crímenes que se han cometido, tanto en el Estado de Veracruz, como en otros donde la violencia se ha generalizado por completo, sin que haya una acción presidencial o gubernamental que los detenga, porque este es un problema que se ha arraigado tanto, que parece ser más fuerte, incluso, que el propio gobierno.

Sí México, en este periodo presidencial y gubernamental, hablando del propio Estado de Veracruz, logra conseguir la paz y la tranquilidad, los programas de gobierno, en todos los sentidos, serán, indudablemente, exitosos, pero si las cosas siguen en las mismas condiciones, seguramente que pasaran estos seis años de gobierno y vendrán otros periodos mas, en los dos ámbitos, federal y estatal, enfrentándose al mismo problema, quizá más grave para dentro de algunos años, si no se toman las medidas y las estrategias necesarias y bien pensadas para poder terminar con esta ola de violencia en todo el país.

No es cosa fácil y se podría decir, que este fenómeno de la inseguridad, es un problema que se tiene que atender con todos los recursos y con toda la colaboración del mismo pueblo, porque de otra manera, seguiremos escuchando las noticias de todos los días que dan cuenta de las constantes ejecuciones y de un ambiente enrarecido por la presencia de los grupos armados que operan en todas partes, en todos los ámbitos y hasta en el propio centro de las grandes ciudades del país, cuestión que era impensable para un México, que siempre se había desarrollado dentro del campo de la seguridad.

Urge, por lo tanto, que la seguridad, se convierta en una prioridad de los gobiernos, pues de otra manera no será posible que el país pueda salir adelante, aún con todos los buenos deseos de quienes ahora están comenzando a gobernar.

La inseguridad, bien se sabe, esta relacionada íntimamente con la corrupción, con el aumento poblacional, la falta de una educación completa tanto en las escuelas como en el propio seno familiar, una economía estable que permita mejores ingresos a los mexicanos y una férrea voluntad de los cuerpos policiacos para combatir el crimen.

Ese es el asunto.

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¿SERA QUE EL NUEVO Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, tomó como referencia al Estado de Veracruz, para determinar que en su gobierno, no habrá venganzas de ningún tipo y que por lo tanto, mirará siempre adelante, en lugar de detenerse en la persecución de los anteriores gobernantes, acción que no debe quedar al margen de los gobiernos, pero que correspondan solamente a las instancias que se encuentran determinadas legalmente para llevar a cabo estas acciones?

Porque no se cree, ni tampoco sería conveniente que ahora quedaran impunes algunos personajes que se sabe cometieron barbaridades con el poder, precisamente en el saqueo de las arcas nacionales y estatales, en algunas entidades del país.

No se vería bien, porque la impunidad, es hermana de la corrupción y si hay pretensiones de terminar con la corrupción, también tiene que haber acciones que concluyan con la impunidad, fenómeno que se da posteriormente a los actos de corrupción, por lo que el gobierno federal y estatal, tendrá que actuar en contra de quienes hayan dañado seriamente al país y a los Estados, sin que por ello, el propio Presidente de la República, o los gobernadores de cada Estado, se tengan que erigir como fiscales, cuando ésta es una tarea que no les corresponde, pero que se utiliza, normalmente, para saciar la venganza política.

Si López Obrador, no quiere venganza, entonces que se aplique la justicia en toda la dimensión que le corresponde, pero dentro de los cauces legales y como una responsabilidad de los propios fiscales y el propio Poder Judicial, también en los ámbitos que correspondan.

El Presidente ha sido claro en el sentido de que no optará por la venganza, pero sí pudo referirse a que se aplicará solamente la justicia, que desde luego, es otra cosa.

Así es que no se den por salvados muchos personajes de la vida nacional y aquí en Veracruz, que fueron muchos, de los cuales hay expedientes secretos que pudieran actualizarse para no dejar que la impunidad sea otro más de los grandes problemas del país y del Estado.

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PUES NADA, QUE EL Ex presidente de la República, Enrique Peña Nieto, sudó la gota gorda, durante el discurso presidencial, cuando sin pensarlo siquiera, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, arremetió en contra del sistema neoliberal, pero en particular contra los titulares de algunos de los gobiernos que ha tenido México, principalmente, restregándole en la cara, directamente al propio Peña Nieto, todas sus ineptitudes, al grado de que se vio desencajado y que ya no sabía qué hacer en ese momento.

Y es que primero López Obrador, le dio por su lado, agradeciéndole que no hubiera intervenido en el proceso electoral, por lo que hasta las gracias le dio personalmente, pero casi de inmediato comenzó a darle cifras, datos y algunos importantes parámetros de su gobierno que desde luego, no funcionaron.

No se sabe si hubo acuerdo entre los dos de no agresión política, porque si no, Peña Nieto, se hubiera despedido antes del discurso y salir del recinto una vez cumplida la misión de entregar la banda presidencial, pero no, se quedó y eso supone que no se sacarían los trapitos al sol.

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Y MAÑANA, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

NUESTRO CORREO: ac-stein58@live.com.mx

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