Joel Hurtado Ramón

 

Trump ha llegado al poder al final del imperio decadente, cuando este agoniza, por lo tanto ahora más peligroso que nunca, yo le llamo el último coletazo del dragón, y él es su mejor representante, nada es casual todo es causal.

Pero para que esto hubiese sucedido debió haber corrido mucha agua turbia y mucha sangre.

El imperio estaunidense ha sido el más poderoso que la humanidad ha conocido en los tiempos modernos.

Mao Tse Tung dijo que detrás de toda gran fortuna hay un enorme charco de sangre, y en el imperio del norte existen muchas enormes fortunas nadando no en grandes charcos sino en inmensos mares de sangre.

Este imperio lo ha contaminado todo y todo lo ha corrompido en el mundo, incluyéndonos, claro está, a nosotros.

El imperio lo ha corroído todo también. Nuestros presidentes han sido parte de eso y hasta la fecha no nos hemos podido sacudir ni a Salinas, ni a Calderón ni a Zedillo ni a Fox a quien ellos llevaron al poder después de haber sido un alto ejecutivo de una gran trasnacional.

Lo cierto es que el imperio está putrefacto y su hedor es más apestoso que los establos de Auriga.

Podría mencionar solo a todos los robos territoriales que ha realizado en Latinoamérica, como en México, Puerto Rico, Panamá y Cuba, además de sus riquezas naturales de las que nos ha despojado en contubernio con los apátridas, que se han alimentado de las migajas que ellos les han compartido, para llenar miles de libros que los llenarían de vergüenza si la tuvieran, igual que los apátridas de todas las naciones que los han ayudado a chupar la sangre de nuestros pueblos.

Dice el actual ocupante de la Casa Blanca que nosotros le mandamos asesinos y violadores a su país pero cierra el pico para no mencionar como fue que ellos lograron constituir la potencia que llegaron ser, antes de caer en la ruina que el trata de revertir, lo que no logrará jamás.

Lo que nunca va a decir es que los principales criminales los tiene dentro y él los conoce muy bien.

Para muestra bastan algunos botones.

-El 18 de diciembre de 1997, el Inspector General de la CIA entregó al Comité Especial del Senado el primer volumen de su informe sobre las acusaciones en contra de agencia de seguridad, por su complicidad en el tráfico de drogas llevado a cabo en el sur centro de Los Ángeles. La respuesta de Washington fue consecuente con su intención de atraer el flujo continuo de entre 500 mil millones y un trillón de dólares lavados cada año por el sistema financiero de EE.UU.

-El Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, visitó Los Ángeles en enero de 1998 con la congresista de esa ciudad Maxine Waters, una conocida crítica de la participación del gobierno en el narcotráfico. Según los reportajes en los medios, Greenspan prometió a Waters miles de millones de dólares para su distrito en el futuro. En febrero, Al Gore anunció que el HUD (bajo la dirección de su Secretario, Cuomo) había otorgado el estatus de “Zona de Empoderamiento” al distrito de Waters. Eso lo hacía elegible para recibir 300 millones de dólares en subvenciones federales y beneficios tributarios.

-En los años 80, Barry Seal, quien ocasionalmente trabajaba como agente del gobierno, encabezó una operación de narcotráfico que traspasó a Estados Unidos una gran cantidad de droga –estimada en 5 mil millones de dólares– proveniente de América Latina, a través de un aeropuerto en Mena, Arkansas. De acuerdo con periodistas e investigadores del caso Mena, la operación estaba siendo protegida desde los más altos niveles del Consejo Nacional de Seguridad, en ese entonces bajo el liderazgo de George H.W. Bush, y del que formaba parte Oliver North. Según el escritor y periodista de investigación Daniel Hopsicker, inmediatamente después de que Seal fuera asesinado en Febrero de 1986, fue encontrado en su bolsillo el número de teléfono personal del vicepresidente H.W. Bush. Gracias a los esfuerzos de Hopsicker, los documentos de Barry Seal terminaron dando paso a la divulgación de un hecho poco conocido en la historia del contrabando: los ejecutivos de RJR en América Central habían ayudado a Seal a transportar contrabando clandestinamente hacia los Estados Unidos en los años 70.

– La conexión mexicana. Se ha dicho hasta la saciedad que Camarena no fue asesinado por una venganza de narcos sino porque la CIA quería conocer que tanto sabía de los nexos de la Agencia con la operación encubierta para el cultivo en México de la droga que sería vendida en la matriz del imperio y cuyas ganancias servirían para comprar armas en Irán y enviarlas a los Contras en Nicaragua.

– Una revista de circulación nacional publicó el 6 de agosto de 1995 que el The New York Times incluyó en un amplio reportaje sobre narcotráfico en México y Estados Unidos el nombre de Bartlett, y reprodujo las sospechas que existen en círculos políticos y policiacos de ese país sobre sus presuntos nexos con el tráfico de narcóticos.

De acuerdo a otros medios e investigadores Camarena fue llevado a la casa de Rubén Zuno Arze, cuñado del ex presidente Echeverría, en donde estuvo presente Manuel Bartlett, el ex Secretario de la defensa Juan Arévalo Gardoqui y el operador de la CIA en México Félix Ismael Rodríguez, quien participó en la Invasión de Bahía de Cochinos y en el asesinato del Che Guevara. Entonces ¿qué país es el que exporta y alimenta a los asesinos, los narcotraficantes y los violentos por todo el mundo?

En una posterior entrega daré más detalles sobre el tema.

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